o el relato de lo irrelevante

viernes, 4 de octubre de 2013

La duda existencial de federarse


El sacar la licencia federativa de montaña es un tema que genera cierta controversia en el sentido de si hay que hacerlo o no y sobre dónde es más conveniente realizarla. Existen distintas posturas. Algunos opinan que federarse no sirve para nada y otros consideran que hay federaciones que funcionan mejor que otras. 

No hay ningún tipo de restricción geográfica con respecto a dónde puede una persona federarse pero parece un tanto absurdo que uno sea de Alicante y vaya a federarse a Asturias. El por qué de esta emigración federativa estriba en el hecho de que cada federación autonómica establece unas condiciones económicas y unas coberturas distintas según cual sea la aseguradora con quien suscribe los contratos de asistencia, siempre cumpliendo los mínimos establecidos por el RD 849/93. Esto puede dar lugar a situaciones de desventaja de los deportistas de una comunidad con respecto a los de otra. Como en otras áreas ya relacionadas con los servicios públicos, por ejemplo la sanidad, el estado de las autonomías provoca unas situaciones bastante idiotas. Parece que hemos vuelto a las fronteras de los reinos medievales, cada uno con su sistema de medidas, pesos, leyes...Que conste que no tengo nada en contra de que cada cual decida sobre sus cosas pero tanta frontera no trae nada de provecho.
Hablando con una persona de la federación valenciana comentaba que llevaban algún tiempo intentando que todas las federaciones unificaran las coberturas a nivel estatal pero que, de momento, no había forma de ponerse de acuerdo. No me extraña cuando, como decía Pérez Reverte, los españoles no nos ponemos de acuerdo ni para pedir café. No hay más que ver todas las categorías del brebaje: americano, cortado, bombón, asiático, belmonte, sólo, con leche fría/caliente o largo/corto de cualquiera de las cosas que lleve dentro. En fin.
Puesto que la licencia es bastante cara (aunque comparativamente más barata que en otros deportes pues abarca distintas actividades de montaña) y después de escuchar opiniones diversas, una compara para ver qué es mejor. Yo he comparado la modalidad básica de la valenciana y la murciana, que es la que me pilla más cerca y de la que tengo más referencias. Realmente más o menos son iguales aunque la valenciana cubre más supuestos y las sumas aseguradas son un pelín mayores en general. Por contra, la murciana abarca más territorio. En otras modalidades parece haber más diferencias. Pues nada, a gusto del consumidor.
Con esto llegamos al segundo asunto a considerar: la eficiencia en el funcionamiento. En este punto he de decir que mi relación con la federación se limita a ir una vez al año a sacarla y a meterme a veces en la página para ver si hay algo de interés. Así que no soy una experta en la materia. Pero voy a relatar experiencias personales. Me he pasado casi todo el año de baja por lesión. Cuando ocurrió, la MGD, que era la aseguradora en la FEMECV, había quebrado así que el hospital concertado no quiso atenderme. Llamé a la federación y me lo resolvieron en media hora. Por tanto, yo tengo una opinión positiva sobre el particular. A una amiga le dieron un talón sin fondos y no obtuvo ninguna solución al respecto. Lógicamente su opinión no es buena.
Yo que sé, supongo que dependerá de como le vaya a cada uno.
En mi opinión es conveniente estar federado. En mi caso, después de unos siete meses de visitas al médico, TAC y tropecientas sesiones de fisio el montante según los precios de la sanidad privada ha sido 30 veces el dinero que pagué por la licencia. Y eso porque mi fisio es extremadamente eficaz sino aún estaba ahí liada. Y, aunque algunos se crean que no, todos estamos expuestos a accidentes y lesiones, a veces de lo más tonto.
En cualquier caso por mala que sea la manera de funcionar de cualquiera de ellas si te federas al menos tienes un sitio donde ir a patalear y no quedarte con el culo al aire, creo yo. Además la federación defiende, o debería, los intereses de los deportistas frente a otros estamentos sin que esto sea óbice para que estos, por su parte, se organicen y los defiendan ellos mismos como de hecho está ocurriendo.
Para terminar, cuando hay cosas que deben de mejorar el primer paso es quejarnos pero quizás el segundo sería implicarnos más en ese proceso de mejora. Y yo me incluyo en esto último. Es cierto que a menudo resulta complicado porque bastante tiene la gente con solventar los líos del día a día como para meterse en más fandangos que, posiblemente, sólo reporten disgustos. Pero es una actitud que en general tenemos todos de esperar que otros tomen la iniciativa y de excusar el esfuerzo pues no se vislumbra un éxito seguro. Claro, así nos va.  

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