De vuelta a casa después del Campeonato del Mundo de Escalada en Gijón toca hacer balance. La primera cosa positiva es que, pese a todos los pronósticos, he conseguido ir al mundial que era una cosa que no tenía totalmente clara. Eso sí, en modo supervivencia que me ha salido cara de pan de tanto bocadillo. Tras grandísimo palizón de coche desde Alicante llegamos a Gijón el viernes por la mañana después de viajar toda la noche. Nos instalamos en el camping y salimos para el pabellón a ver las finales de velocidad, que empezaban a primera hora de la tarde.
Los competidores, tanto chicos como chicas, parecen auténticos monos subiendo a toda velocidad por las vías. Hay un dominio claro de los países del este. El ucraniano Danilo Boldyred establece un nuevo record. Mientras sus rivales tenían que hacer todos los pasos él va saltando de dos en dos, es un tío muy grandote. En chicas hay mogollón de rusas y al final una es la vencedora, quedando 2º y 3º puesto para las polacas. Al llegar al camping después de la entrega de medallas caemos destrozados.
Al día siguiente comenzaba una jornada intensa. A las 10 de la mañana ya en primera fila para ver las semifinales de dificultad. De las chicas sólo hacen top la coreana Jain Kim y una belga. Hay muchas representantes francesas que llegan bastante arriba. Una selección bastante potente la francesa, con mucha participación en todas las categorías que competían. Al contrario que la española. Se nota dónde hay apoyo institucional.
| Ondra en la semifinal |
Hay muy buen ambiente en el pabellón aunque no está completo ni mucho menos, y la gente apoya por igual a todo el mundo, sean del país que sean. Obviamente más al español.
| Pocos en la semifinal |
Esta prueba termina a la hora de comer y salimos a tirarnos debajo de un árbol en el aparcamiento hasta que abran las puertas a las 16.30 para las finales de paraescalada. A la salida veo a Urko y me acerco a desearle buena suerte aunque imposible hablar con él porque está atendiendo a otros aficionados. Y esta fue la tónica al día siguiente, en conversación con otros deportistas o gente de la federación, corriendo como una lagartija de un lado a otro. Hubiera molado preguntarle cuales eran sus impresiones sobre la compe. En fin...
Comienza la tarde con el Master. Este se realiza con aquellas categorías que no tienen suficientes representantes como para entrar en las finales. Aquí tenemos a Ricardo Pérez Amado, en visuales B2, y a Paula de la Calle Pizarro en amputados. Tengo que decir que no me gustó mucho la actitud de la española porque nadie tiene la culpa de que te caigas, si el público te muestra su respeto lo mínimo es que tú correspondas. Cuando sale Ryan Synder (EEUU) el pabellón alucina. Este chico tiene el brazo amputado por encima del codo y avanzaba pegando unos lances increíbles.
| Ryan Synder |
En neurofísicos chicas la gente se vuelve loca con la chilena Elvira Quiroz de Pawn, que tuvo que hacer un crownfunding para poder asistir al mundial. Simpatiquísima la chavala. Impresionante también la actuación de las dos estadounidenses en silla de ruedas Crawford y Sikut. La piel de gallina se nos puso.
Después comienzan las finales propiamente dichas. Sale primero el italiano Stefani a visualizar la vía con su guía, que le coge los brazos para indicarle la secuencia de movimientos. Qué grandísimo trabajo el de los guías de los escaladores ciegos. Después sale el resto de competidores. Otro punto genial de la paraescalada es que los escaladores se ayudan en la visualización, comparten prismáticos...Gunther Grausum, de Alemania, y Urko que son rivales en la misma categoría visualizan la vía juntos compartiendo información. Qué actitud.
Lo bueno de este mundial es que la representación en las diferentes categorías de paraescalada ha sido bastante amplía. En neurofísicos A Manikandan Kumar, de India, y el iraní Behnam Khalaji hacen un gran papel. No paramos de gritar a cada presa. Luego en la entrega de medallas se ve que el iraní ni se lo cree, está exultante. Qué enorme mérito tienen estos deportistas que a sus dificultades personales tienen que unir las de proceder de países con pocos recursos. Llega el turno de los discapacitados visuales. En chicos B1 se impone Kobayashi. Escala con mucha fluidez y se nota que está muy compenetrado con su guía. Es muy gracioso, bromeando con la altura de sus compañeros de podio en las medallas. Los aficionados no podemos contener los aplausos aunque en esta categoría hay que estar en silencio para que se puedan comunicar guías y escaladores.
| El campeón en plena faena |
Los últimos en competir son los amputados de pierna. Lo mejor para el final. Urko sale el tercero. Suspiramos de alivio cuando los dos primeros escaladores no llegan a top. Cuando sale el de Monòver el recinto atruena, es la locura. Escala como siempre, seguro, concentrado y rápido. Se da un verdadero paseo. Cuando se prepara para lanzar a la última presa creo que todos contuvimos el aliento. Y ¡sí, hace top! Ahí ya es la bomba. Tercer campeonato del mundo en la butxaca. Quedaba un estadounidense por salir pero el que más posibilidades tenía de ponérselo difícil ya había caído así que estaba todo el pescado vendido. Aún así la gente siguió animando cuando le tocó el turno a este deportista. Estupenda la actitud del público durante toda la competición.
| ¡Campeón del Mundo por 3ª vez! |
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