o el relato de lo irrelevante

miércoles, 1 de octubre de 2014

Mi esterilla y yo


Extiendo mi esterilla en el suelo y empiezo el ritual de la mañana. Mi cuerpo pasa de cobra a perro y de este a niño. El niño se convierte en fuerte, ejército poderoso del que sale un loto que dará lugar a una montaña. Todas las mañanas empiezan casi igual.