o el relato de lo irrelevante

viernes, 20 de diciembre de 2013

António Lobo Antunes vs José de Sousa Saramago


José Saramago es, con toda probabilidad, el escritor portugués contemporáneo más conocido. Esta fama le vino a raíz de la concesión en 1998 del premio Nobel de literatura. Este es un autor muy prolífico aunque, quizás por eso, no todas sus obras alcanzan el mismo nivel. Una de las más conocidas es Ensayo sobre la ceguera, aunque a mi juicio Historia del cerco de Lisboa o El evangelio según Jesucristo son más interesantes. 

Saramago comenzó a escribir muchos años antes, si bien tras publicar sus primeros dos libros, separados por un lapso de tiempo bastante grande, estuvo más de diez años sin sacar a la luz ningún otro, según él "porque no tenía nada que decir", aunque sí que escribió en el ámbito periodístico. En 1980 publica Levantado do chão (Levantado del suelo), que pese a ser su tercera obra, se puede considerar la primera que le da a conocer popularmente a los lectores. Por la misma época, en 1979, aparece la primera novela de António Lobo Antunes, Os cus de Judas (Los culos del mundo), traducido en España como En el culo del mundo. Lobo Antunes también fue candidato al Nobel de Literatura, que no consiguió aunque sí muchos otros que reconocen su trabajo como escritor.
Entre ambos se pueden establecer ciertos paralelismos de estilo, que no de orígenes. Saramago procedía de una familia pobre del campo que se vió obligada a emigrar varias veces, tanto al extranjero como a Lisboa, donde finalmente recabaron cuando el escritor era aún un niño. Antunes en cambio, procede de una familia burguesa de la capital del país. A pesar de esta diferencia de orígenes ambos desarrollaron  relativa cercanía política, amén de un estilo irónico, un tanto desencantado y escéptico que, en el caso del de Azinhaga, está matizado por cierta socarronería y esperanza. Su paisano parece algo más marcado por la dramática experiencia de haber combatido en la guerra de Ángola. En Os cus de Judas relata los sentimientos que generó esa etapa bélica en él y en la juventud portuguesa, obligados a luchar en una guerra colonial que nada tenía que ver con ellos. La juventud lusa sin recursos o influencias para librarse de la llamada a filas, claro. Da una imagen de los últimos sangrientos coletazos del Estado Novo de Salazar como telón de fondo de las vivencias personales del protagonista, marco político al que dará fin la Revolución de los Claveles, quizás de las pocas revoluciones incruentas del mundo. Esta novela, si en vez de haber sido escrita en, por y sobre portugueses lo hubiera sido por estadounidenses, ya hubiera dado lugar a una versión cinematográfica. 
A parte de esta actitud vital de ambos y del convencimiento de la inexistente diferencia entre españoles y portugueses, coinciden también en una particular forma de escribir que prescinde la mayor parte del tiempo de la puntuación ortográfica, mientras que evita una clara definición de los tiempos y de las transiciones entre diálogo y prosa, pensamientos y ensoñaciones. El resultado es una prosa poética, un tanto anárquica, difícil de seguir a veces pero que parece ajustarse bien a la expresión del mundo interior de los protagonistas. Y es que no son novelas de mucha acción estas, sino más bien de reflexión.
Quizás, y en esto vuelven a coincidir estos portugueses, todo se deba a que los dos son poetas frustrados, según ellos mismos cuentan.
Lo que más me gusta es que por debajo de su ironía se revela el espíritu de personas que sufren ante la injusticia, ante la soledad y ante la ignorancia insensible de sus congéneres. Pero aún pese a eso son capaces de arrancarte una sonora carcajada mientras los lees. Os los recomiendo.  

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