o el relato de lo irrelevante
domingo, 4 de marzo de 2018
El amor
El amor es muy cansado. No podemos estar sin él pero con él se nos complica la vida. Exige mucho esfuerzo y no sé yo si no nos venden la moto para que lo busquemos. Los que lo buscan, porque hay mucha gente que tiene la maravillosa capacidad de buscar sólo sexo y no tener ni la más mínima necesidad de tener amor, entendido como amor de pareja.
Creo que es una cualidad esa de lo más útil y práctica. Al fin y al cabo, de vez en cuando, nos ligamos a alguien (en el sentido de unirnos, que se entienda) y la mayor parte del tiempo nos dedicamos a estirar una cuerda en direcciones contrarias, y aunque hay momentos geniales no sé si estos compensan.
Al final es un coñazo que consume energía que podríamos dedicar a otras cosas. Lo peor del amor es que es irracional e incontrolable. Ya dice el refrán que el amor es ciego y yo añadiría que además es gilipollas.
Euskalherria
Euskadi parece que tiene como un sanbenito por el tema del terrorismo y los fachas del PNV y otros partidos, independientemente del lado en el que se posicionen. Quizás sólo fuera una percepción mia y es probable que así sea.
La realidad es que es un sitio como otro cualquiera con las mismas historias que en todos lados. La gente se preocupa por lo mismo, principalmente llegar a fin de mes.
Quitado esto hay un montón de cosas particulares que difieren de mi tierra, el País Valenciano. Casi todo funciona mejor, está hecho con más sentido y planificación. Yo que soy profe de intervención sociocomunitaria la cuestión de los servicios sociales está muy bien desarrollada (con todos los defectos que pueda tener, que nada es perfecto). Lo mismo pasa con la FP, por ejemplo la Dual o la investigación (Tknica). Incluso esa manera de hacer las cosas se ve en el monte, están inmaculados. Los de aquí están llenos de mierda, entre la moda de la montaña y la poca cultura de monte, ambas probablemente relacionadas.
También tengo que decir que de Euskalherria lo que conozco es Araba y hay muy poca gente. Aquí hay demasiada entre los que somos de aquí y los millones que vienen de fuera y esa presión demográfica se nota en esto también.
Araba es muy bonita, toda la zona de la cuadrilla de Agurain y limítrofes. Me encanta la sierra del Aratz. Que haya campo por todas partes, la tranquilidad...
Los bosques son como de una época remota, brumosos, cerrados.
Respecto a la gente me encanta el sentido de comunidad que tienen y el mantenimiento de la cultura y las tradiciones. Es totalmente distinto al valenciano. Aquí es difícil mantener las tradiciones cuando la mayoría de gente no tiene un sentimiento de identidad cultural. Empezando por que muchos ni son de aquí o lo son pero sus referentes culturales y familiares están en otras comunidades.
Aunque con respecto a la normalización lingüística no es oro todo lo que reluce pues para aprender euskera tienen que pagarse los cursos y el más barato ya cuesta sobre 500 o 600€. Lo cual es un negocio redondo pues es requisito si quieres opositar. Poca normalización y mucho negocio para algunos. Aquí por lo menos son gratis.
Otras cosas no tan buenas son la falta de espontaneidad y los serios que son. Sobretodo sorprende la cara de vinagre de las mujeres. A pesar de estas anécdotas los euskaldunes en general son buena gente, y es que la buena gente es mayoría en todos lados.
En fin, a mi Euskalherria me gusta. Me siento agusto allí.
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