o el relato de lo irrelevante

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Apartheid alimentario


Cuando alguien decide hacerse vegetariano, vegano o insumiso de la agricultura capitalista industrializada la lleva clara. Comienza un vía crucis por tiendas y supermercados, perdiendo el tiempo leyendo etiquetas encriptadas en las que es imposible a veces saber qué puñetas lleva lo que tienes en las manos. Muchas veces entonces optas por no comprar lo que no terminas de ver claro, total que no compras nada casi siempre. A estos casos tienes que sumar todo lo que lleva productos animales, que siempre es más de lo que parece. También está lo que hace sufrir a estos en su modo de producción (industrial) como todos los lácteos, aunque sean ecológicos. Porque aunque sea ecológico no por ello implica que no sufran las vacas y mueran los terneros, que recordemos son bebés (uf, matar bebés).

Si además consideras otros temas éticos con respecto a la producción de alimentos la cosa se complica aún más. Hablemos de la dichosa soja. Las habichuelas estas han sido la mina de oro de los últimos tiempos. En países como Brasil, Uruguay o Argentina más de uno se ha forrado con su comercio. Bien, si rascamos la superficie de este milagro capitalista comienza a salir la mierda. Áreas deforestadas para crear mega plantaciones, pequeños propietarios expulsados de sus tierras que van a engrosar los barrios de chabolas de las capitales, malformaciones y enfermedades en las poblaciones limítrofes a los cultivos por abuso de pesticidas, reducción de la biodiversidad, etc. ¿Cómo voy a comerme luego un yogur de soja? No vale sólo con poner en el envoltorio que no es de soja transgénica.
Y vamos con los transgénicos. Hay un montón de marcas con transgénicos. De Nestlé todo, incluidos los alimentos infantiles. Es un puto sin vivir.
Como en todo, el que se sale de la norma "tipo" es un cero a la izquierda. Me pregunto que costará dar opciones para escoger a todo el mundo. Pero, claro, eso supone pensar que la gente tiene derecho a decidir lo que quiere hacer con su vida. 
Después si hablas de estas cosas con la gente eres un bicho muuuuy raro. Comer fuera de casa ya es la pera, ensalada y ...¿ensalada? Coño, que no quiero ensalada.
En fin, como apestados. Todo sea por no generar mal karma.

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