o el relato de lo irrelevante

domingo, 25 de agosto de 2013

El futuro de la escalada


Selección Española Juvenil Fuente: Quim Hernández (Desnivel)

Esta semana Adam Ondra ha encadenado una vía de 9b+ en Flatanger, Noruega. Esta proeza me ha hecho retomar un pensamiento que llevo rumiando algún tiempo. Aunque la visualización real del significado de un grado tan alto escapa totalmente a mi humilde entendimiento de "persona que pretende escalar pero que no lo consigue casi nunca", no por eso deja de suscitar en mi la cuestión de hacia dónde se dirige la escalada.

Constantemente, los escaladores profesionales progresan en la subida de grado. Parece que van a reventar el techo de la gradación actual y esta va a quedarse pequeña. En esta carrera hasta el infinito, además del esfuerzo personal del escalador (base primordial) hay también que contar con los avances en el material, que ya se han dado y que presumiblemente seguirán dándose. Con respecto a esto baste recordar como escalaba el personal en épocas no tan lejanas, con las repercusiones que se derivaban en cuanto a técnica y límites en la práctica deportiva. Me viene a la mente algún miembro de la familia escalando en los 60 con alpargatas y una soga de cáñamo en la cintura, por poner un ejemplo.
Por otro lado, hay toda una generación de jóvenes prodigios empujando fuerte desde atrás. O más que jóvenes, casi niños aún que con 12 o 13 años se pasean por vías de 8 como Pedro por su casa. Estos chavales, como otros que te encuentras por las escuelas, prácticamente se han tomado su primer biberón a pie de vía. Muchos ya están integrando las selecciones nacionales juveniles y participando en competiciones internacionales de nivel, como es el caso del murciano Alex Ventajas y de los demás miembros del equipo español.
Y claro, pensando en los años que tienen y en los que les quedan por delante como deportistas: ¿qué no harán estos chiquillos?.
Lo que espero es que no pierdan el respeto a la montaña, tanto en el sentido de la seguridad (y no tengamos que lamentar accidentes como el de Traversa) como en mantener el espíritu de la escalada. De lo que representa ese espíritu para una servidora creo que ya he comentado algo en otras entradas. Tiene poco que ver con la competitividad al uso y mucho que ver con el compañerismo y con competir contigo mismo. En este punto vuelvo a felicitarme porque no haya sido escogida como deporte olímpico.
Así que si unimos todos estos elementos que acabo de mencionar vuelvo a preguntarme hacia dónde va la escalada y la verdad es que no logro imaginármelo.   

2 comentarios:

Álvaro dijo...

Como bien dices, mientras se mantenga el respeto a la montaña y el compañerismo, habrá futuro. Por lo demás, y hablando como escalador pseudo aficionado, prefiero pensar en el futuro de la montaña, que tal y como va el mundo, me preocupa más. Un beso

Patri dijo...

Sí, es cierto, aunque me parece que ambos están ligados. Como comenté en la entrada "Escalada sostenible" los escaladores pueden (y deben) aportar su granito de arena para que el futuro de las montañas sea el mejor posible. Gracias por tu comentario ;)