o el relato de lo irrelevante
domingo, 6 de septiembre de 2015
Nina Hagen o la multiplicidad del pensamiento
Nina Hagen es un raro especímen de humano. Con una madre actriz y un padrastro cantautor contestatario, comenzó de pequeña con la ópera. A partir de su fuga de la RDA empieza en esto del rock. Siempre se le califica de punk pero no parece muy adecuado. Ella es más bien incalificable o inclasificable.
Su rock siempre ha sido bastante suave por lo general, tirando a popero y hasta discotequero muchas veces. Su música es bastante rayante aunque tiene canciones muy buenas como Antiworld, Dread Love o Born in Xixax, del Nun Sex Monk Rock, el disco que más me gusta.
Sin embargo no tiene empacho alguno en cantar un swing, un gospel o el Lili Marlene.
Ni siquiera su estética es muy punk, ortodoxamente hablando. A veces se acerca más al carnaval que a otra cosa. Pero es una punki de espíritu porque lleva 40 años saltándose todo lo que podría ser esperable. Vamos, que hace lo que le pasa por la nariz.
Es una parodia de si misma elevada al cubo, que un día te sale con una peluca rosa de un metro de alta y al siguiente con la cara lavada embutida en un sari y cantando bajans indios. Por cierto que es una mujer guapísima cuando se quita toda la parafernalia, con esa nariz de Cleopatra de Astérix.
Nina, con ascendencia judía, aunque no sé si educada en alguna religión, estuvo en la India y se hizo discípula de Sri Haidakhan Babaji, un gurú shivaíta. Ahora dice que va a misa todos los domingos. Pero con la tikka puesta. Es que ella no tiene problemas en juntar el Om Nama Shivaya con el Padrenuestro y mirar por la ventana mientras a ver si ha venido un ovni a buscarla.
De igual forma canta, ha sido actriz, ha puesto voz en la peli de la abeja Maya y en otras, presenta programas de TV o hace anuncios del Ikea. Por el camino le ha dado tiempo de presentarse a las elecciones en Alemania, participar en diversos actos solidarios y reivindicativos, comprarse el equipo de fútbol de Hamburgo o cantar el himno del Unión Berlín. Ah, y rodar tres documentales.
Este año ha cumplido 60 años y sigue dando la misma caña de siempre. Sólo que su voz está super cascada, parece que se ha fumado un paquete de ducados en palanca, pero no me extraña habiendo hecho el animal con ella tantos años.
En general, la peña piensa que está como las maracas de Machín y probablemente tienen razón pero a mi me gusta esta mujer. Es ecléctica, apasionada, heterodoxa, excesiva en todo y totalmente libre. Hay una cosa que dice, entre todas sus flipadas, con la que estoy de acuerdo y es que envejecer no tiene nada que ver con la edad sino con la mente. Cierto, y ahí está ella para demostrarlo. Genio y figura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario