o el relato de lo irrelevante

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Castell de Guadalest


Hasta el momento no había escrito ninguna entrada sobre las escuelas que visito. Son todas conocidas y las que no lo son tanto es porque los equipadores así lo han decidido por tanto sigo su deseo. Tampoco tengo hazañas que contar ni creo que a nadie le interese saber si el agarre lo he cogido así o asá. Pero hoy voy a hacer una excepción.
Contra la costumbre de nuestro mini grupete de escalada este último mes nos hemos abonado a Guadalest. Normalmente no solemos repetir escuela a menos que alguien tenga proyecto. En Alicante esto es muy fácil de conseguir porque tenemos la grandísima suerte de disponer de tropecientas escuelas de todos los colores para elegir. Como digo este mes lo hemos dedicado a Guadalest.

El pueblo es un destino emblemático para cienes y cienes de autobuses del Inserso y de guiris de Benidorm, con sus "museos" del tipo "Pasen y vean, la catedral de Burgos en un grano de arroz o una hormiga que toca el violín en una habichuela". Aún así y, pese a estar echado a perder por el turismo como todos los sitios chulos por aquí, merece la pena visitarlo. Es un sitio espectacular, un pueblo dentro de una montaña. Los sectores de escalada se distribuyen en las paredes que rodean el pueblo. Hay de todo: placa fina, desplomes, cantos, vías de 30m, de varios largos...De todo. Eso sí, los amantes de los techos no van a encontrar nada para ellos. Los que visitan esta escuela suelen decir en sus blogs que es una pena que sólo hay sextos. Sí es verdad que predomina este grado pero bueno, maticemos. Si te fías exclusivamente de lo que ponen las guías pues a veces te llevas chascos. Especialmente si la guía está hecha por guiris que se inventan los nombres de los sectores sin consultar a los locales, hacen faltas de ortografía que no se molestan en corregir o sitúan Orihuela en Murcia. Puede que entonces encuentres sextos a los que se les ha caído un grado por el camino. También hay sextos y sextos. Con entradas de bloque desplomadas con un festival de romos o con más de 30m, aunque no haya ningún paso excesivamente técnico, pues la cosa cambia.
En cualquier caso yo no sé qué obsesión tiene el personal con el grado. ¿A qué vamos, a hacer grado a toda costa o a escalar bien y a disfrutar? Si haces lo segundo ya llegará lo primero (¡espero!).
Grado fácil hay poco aunque algunas vías muy chulas (sí, en el grado bajo también hay belleza). Eso del grado desorientativo ocurre en algunas vías más antiguas porque aquí han equipado varias manos. De un tiempo a esta parte esta labor la viene desarrollando Miguel "el Patata". Miguel y su mujer Marisol regentan el refugio que hay a pie de vía. Se conoce la escuela al dedillo, vía por vía, y es quién mejor puede orientar sobre cualquier duda referente a esta, incluídos los grados "reales". Es muy coherente en lo que hace y, como es un perfeccionista, no para de ampliar la escuela. No sé por qué número andará pero lo menos hay 200. Al tener los sectores distinta orientación puedes ir moviéndote de uno a otro según necesidad. 
La verdad es que es una escuela chula. Es un buen sitio donde hacer campo base y después hacer turismo por las escuelas aledañas (el que venga de fuera, claro). Y encima tiene el aliciente de la cerveza en el refu al final de la jornada mirando Peña Maura o la de Alcalá y donde siempre te reciben super bien ¿qué más queremos?.

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