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Otro punto a tener en cuenta a la hora de mantener secretivos es que las escuelas se generan y mantienen por escaladores que realizan estas acciones "por amor al arte". Equipar vías supone un desembolso económico importante amén de un esfuerzo de trabajo y tiempo. Esta labor desinteresada y loable se ve torpedeada por alguna gente que no tiene ningún respeto por los equipadores. Y es que gilipollas hay en todos lados. En vez de agradecer ese trabajo altruista se dedican a robar chapas para sus proyectos, a reequipar modificando las vías o desequipándolas porque la quiero hacer así o asá. Es como si a mi no me gusta un Picasso y voy y lo quito del museo o lo pinto encima según mi criterio. Si a nadie se le ocurriría hacer esto ¿por qué lo anterior sí?. Es fácil, si no te gusta un museo no vayas; si no te gusta una escuela no vayas. Hay muchas. Si juntamos eso a las críticas que reciben los equipadores pues no me extraña que se les quiten las ganas de compartir su trabajo.
Todo se debe a la falta de empatía y de educación que tiene el personal. Antiguamente se hablaba de "urbanidad y buen gusto". Ahora abunda el mal gusto y el egocentrismo rayano en la mala baba. Lo malo es que, a la larga, saldremos perdiendo todos con estos malos rollos, porque una de las cosas que más molan de la montaña es poder compartir con los demás lo que nos da.

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