o el relato de lo irrelevante
martes, 2 de julio de 2013
Helenikós o el ocaso de los dioses
Aparte de lusófila siempre he sido declaradamente filohelénica. Creo que esta debilidad nacionalista me viene de mi más tierna infancia. El caso es que, tierna o no, tenía (y tengo) un libro donde se relataban de forma resumida las andanzas de los héroes y dioses griegos, ilustradas con unos dibujos así historicistas que la verdad es que estaban muy bien y contribuían a ambientar la historia. Era un libro que contenía también mitología germánica, leyendas medievales, etc. En fin, de todo lo que me gusta.
Lógicamente, cuando llegué al instituto, además de fugarme lo que no está escrito, elegí griego como optativa. Tuve la grandísima suerte de que el profesor, Fernando Merallo, no sólo era bueno sino que dedicaba algunas sesiones a narrarnos historias de la mitología olímpica que se sabía al dedillo. Madre mía, yo disfrutaba como una enana.
Conseguí visitar Grecia en el 2007 y creo que no he flipado más en un viaje. Imaginaos estar en Delfos y en todos esos yacimientos espectaculares. También el país es precioso, lleno de bosques y de cipreses (mi árbol preferido), se come super bien y la gente es muy parecida a los españoles. La fonética del griego es como la del castellano así que escuchas hablarlo sin entenderlo pero dándote la sensación de que estás en casa.
Cuento todo esto porque desde que la troika de los cojones hincó sus garras en Grecia sólo oimos cosas a cual peor sobre el país. La última es el ascenso fulgurante de Amanecer Dorado en las elecciones. Es un partido fascista de corte clásico, con su líder caudillista y unos parámetros de actuación de manual. Su bandera es roja con la greca negra en el centro. Sustituídla por una esvástica y a ver si os suena.
Se dedican a intimidar y agredir sobre todo a inmigrantes, a quienes han hecho chivo expiatorio de todos los males que asolan el país. Tampoco se libran los abogados que los defienden o los periodistas (sobre la situación de la libertad de prensa también hay para largar). Por otro lado, realizan una actividad populista con comedores sociales (sólo para griegos) o peticiones a los ciudadanos de que maten a los banqueros antes que suicidarse. Claro, a ver quien se resiste a cualquiera de las dos cosas. El problema más grave aparte de su alza en las urnas parece ser la impunidad con la que actuan ya que un 60% de la policía son seguidores del partido, según dicen. Por cierto que los medios españoles relacionaban a los aficionados al metal con los fachas estos sólo porque dos grupos de música los apoyan. Siempre con la misma cantinela, rock cañero=cosas malas. Como siempre ni puta idea.
A mi esto me recuerda a la situación que se vivía en Alemanía durante la república de Weimar, con una población en la miseria y un país soportando las medidas adoptadas por los aliados tras la 1ª G. M. Esto es importante porque ayuda a comprender el tirón xenófobo. A nadie le gusta que vayan a su casa a decirle lo que tiene que hacer. Además la gente ve que unos pocos que están arriba roban lo que quieren y sumen a la mayoría en la desgracia, quitándoles su dignidad y mofándose de ellos con total impunidad. Cuando las personas están desesperadas y desalentadas llegan a un punto de bloqueo. Para desbloquearse necesitan un empujón y Amanecer Dorado está empujando. Es el clavo ardiendo al que se agarran algunos. Y aunque los griegos les están plantando cara veremos hasta donde llega la aspentà.
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