o el relato de lo irrelevante
sábado, 16 de marzo de 2013
Gelipollódromos
Anoche vi una noticia que hablaba sobre un botellón que se hace todos los años en Granada parece que para celebrar la primavera. Esto, ya de por sí bantante tonto, llegaba a niveles de estupidez supina al reunirse para el "acontecimiento" hasta 15000 almas esponjosas. Pero el colofón fue que se celebraba en un botellódromo municipal. Casi me caigo de culo, no sabía ni que existía eso y resulta que hay en más sitios. ¿A qué MEENTEE se le ha ocurrido la idea?.
No sé donde han quedado aquellas políticas institucionales para promocionar un ocio alternativo a la gran borrachera por que sí entre los jóvenes. Seguramente es más barato y más cómodo meterlos a todos como borregos en un descampado que hacer el esfuerzo de pensar en ofrecerles otra cosa. Y es que eso de pensar es muy cansado, como saben los politicuchos.
Todo esto que os digo puede sonar a carca pero no. No recuerdo haber hecho un botellón en mi vida aunque soy una gran aficionada a la combinación de lúpulo y cebada, invento nunca suficientemente reconocido. Creo que la ingesta alcohólica es un elemento que acompaña a otras actividades o celebraciones pero no es un fin en sí mismo. Forma parte de una manera de entender la socialización que tenemos en el mediterráneo y que es raro que no se acompañe de degustación de productos gastronómicos variados y abundantes. Parece que estas carreras de velocidad que los botelloneros practican tienen más que ver con el modo en que ingieren bebidas espirituosas en los países del norte: poca socialización y carrera contra reloj hasta caer al suelo.
No veo cual es la diversión de ponerse ciego estando de plantón en un descampado sin música ni nada, aunque la presentadora hablaba de fiesta. ¿Qué fiesta?. Y lo peor es que las administraciones públicas alienten esto (cosa que no era relevante para los periodistas, por cierto).
En el reportaje salía un chaval con la cara desencajada gritando con voz cazallosa "¡Vamos a hacer historia, vamos a hacer historia!". Pues sí. Las únicas borracheras históricas de las que tenemos constancia son las dionisiacas. Historia se hace moviendo el culo contra las injusticias, sanguango.
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